Bianca Maria Visconti

Description:

El cabello rubio casi rojo y los ojos verdes de su madre denostaban su herencia germana, y aunque era demasiado delgada y estirada (y algo escasa de carnes) para el canon de la época, pronto aprendió a atraer a los hombres, disimulando su escasez de atributos, y compensándola sobradamente con su encanto, y la belleza serena de su rostro.

Bianca

Bio:

Nacer con una cuchara de plata en la boca, es siempre una bendición… pero nacer mujer y bastarda del ambicioso Duque de Milán puede arruinar la felicidad y corromper hasta el alma más pura. Así lo sentía Bianca María, hija del Duque Filippo Maria Visconti, que desde la tierna edad de 6 años estaba prometida a un hombre 24 años mayor que ella. Francisco Sforza, Condotiero de profesión, amenazaba la paz en el norte de los estados papales, pero la rica dote que acompañaba el acuerdo de esponsales era una oferta que un hombre tan sediento de riquezas no podía rechazar, y aseguraría la defensa de Milán para el duque. Así fue como la niña se convirtió en moneda de cambio.

Los años pasaron y la belleza de la joven Bianca crecía cada primavera. El cabello rubio casi rojo y los ojos verdes de su madre denostaban su herencia germana, y aunque era demasiado delgada y estirada (y algo escasa de carnes) para el canon de la época, pronto aprendió a atraer a los hombres, disimulando su escasez de atributos, y compensándola sobradamente con su encanto, y la belleza serena de su rostro. Pronto estaría lista para entregarse en matrimonio. La idea le aterraba. Con apenas catorce años se convirtió en esposa. Se hizo mujer y poco tardaría en condenar su alma eterna al infierno.

Dándose cuenta del valor de la joven, y habiendo obtenido por adelantado lo mejor del trato, el buen duque se planteó revocar el acuerdo. El plan era simple: mediante la frecuente aplicación de una ponzoña, el envejecido Condotiero no podría cumplir con sus obligaciones conyugales, y acusado de impotencia el matrimonio sería roto por no haberse consumado… Y así fue durante un año. Un año interminable en el que Bianca temía la caída del sol, cuando el maloliente viejo borracho se tiraría sobre ella como un cerdo tratando en vano de poseerla, su frustración creciendo a cada noche, y los castigos empeorando acordemente.
Finalmente, derrotado y humillado, el insatisfecho marido se retiró a un palacio en Módena y la dejó encerrada en casa. Una vez a salvo de los venenos, Sforza volvió a recuperar su vigor, y se dedicó a entretenerse con otras faldas más amistosas, comprobando que no había nada malo en su cuerpo que le impidiera engendrar un descendiente legítimo. Una noche regresó de improviso a Milán, y la violó con furia.

Mientras tanto, la familia del duque había planeado el rescate y en cuanto supieron del regreso del terrible marido, la llevaron de vuelta al palacio Visconti. Lo que nadie podía predecir, es que aquella fatídica noche el viejo había logrado plantar su semilla en el cuerpo de la joven, y llegados a esa circunstancia sólo una cosa se podía hacer… Tenía que matar a su hijo no nato. Aun no había cumplido los 16, y ya había condenado su alma cometiendo el más terrible de todos los pecados.

Durante un tiempo perdió toda voluntad de vivir, los juegos de seducción de antaño ya no despertaban su interés, y se encerró durante meses, buscando consuelo en las palabras de teólogos y filósofos, empezando a comprender el mundo y la naturaleza humana con otros ojos. Con la iluminación, su carácter se endureció y la chispa resurgió en su interior. Si el amor infinito le estaba negado en la vida eterna, tendría que exprimir al máximo esta otra terrenal.
Su querido padre el duque, enseguida planeó otro matrimonio, mucho más conveniente para ella, y mucho más provechoso para sus propios intereses políticos. Pensaba hacer cambiar de bando a un general, asegurando de nuevo la independencia de Milán de las garras del Papa.
Pero esta vez Bianca no quería ser el juguete de nadie. Había comenzado a cultivar una pequeña red de informantes y unos nuevos apetitos que saciaba con amantes y escapadas nocturnas, todo a espaldas de su familia. Se sentía joven y vital de nuevo, tenía una meta en la vida y no pensaba dejar que otros la arruinaran, era lo único que le quedaba. Su segundo aborto, esta vez concebido en pecado a los ojos de Dios, fue la prueba definitiva de que nunca podría su alma ser perdonada. No había vuelta atrás. Su voluntad era férrea, tomaría en la tierra todo aquello que pudiera, pues no podría esperar nada más que sufrimiento cuando llegara su hora. Arrastraría con ella a todos aquellos que la habían llevado a ese camino, y a todos los hombres que usaban a las mujeres a su antojo…

Acabar con el general no fue difícil, su red de contactos ayudó a contratar los servicios necesarios para envenenarlo una noche en una de sus frecuentes visitas tabernarias. Sin embargo su padre estaba furioso, y con sus planes arruinados tuvo que recurrir a medidas drásticas: necesitaría casar a su otra hija también, pues por malas que fueran esas bodas, necesitaba apoyos con urgencia, ahora que carecía de las tropas para mantener su ciudad a salvo de la ira de Sforza, que iba al frente de los ejércitos pontificios.

Bianca estaba aterrada. Le daba pánico pensar que a su hermana le esperaba el mismo aciago destino que ella había tenido…

Bianca Maria Visconti

Cronicas Giovanni eyeshar isgaard