Lucía María Visconti

La inocente damisela de la familia Visconti

Description:

ARQUETIPOS

NATURE (NATURALEZA): ORCHID

Up until now, you have lived a pampered, protected life. Suddenly, you have been forced out into the light and faced with the harsh realities of the world. You find it difficult to trust anyone, and yet you fervently wish for someone to come along and take care of you. You have no experience dealing with the dangers and hurts of the real world. Wide-eyed and innocent, each new disaster threatens to shatter your world. You let others make your decisions for you, not out of preference, but rather as a result of the insecurity you feel when faced with problems.

Quest: Whenever you escape a frightening situation with your sense of well-being and innocence intact, you regain Willpower.

Ban: Never trust a stranger; never reveal yourself to anyone.


DEMEANOR (CONDUCTA): CHILD

You are still immature in personality and temperament. Wide-eyed and innocent, you either know little about the world, or feign ignorance to get others to take care of you. At your worst, you are a brat: you want what you want now, and you prefer it if someone gives it to you. At your best, you have a refreshing attitude about the world, as you learn all about it, asking the questions that others have always assumed answers for, but never spoken out loud. Although you might be able to look after yourself, you would rather have a caretaker-type who would look after you.

Quest: Regain a point of Willpower whenever you manage to convince someone to help you with no gain to herself, or to nurture you.

Ban: Never do things alone when there are others to help you.

Fuente: http://darkagesvampire.wikidot.com


DEFECTOS (7 puntos en total)

Shy, “Tímida”, (1 punto).
You’re bashful, and find interacting with people difficult, particularly in crowds.
Fuente: http://wiki.white-wolf.com/worldofdarkness/index.php?title=Merits/Flaws_(Vampire:_The_Masquerade)

Soft-Hearted, “De buen corazón”, (1 punto).
You hate to see others suffer, either physically or emotionally.
Fuente: http://wiki.white-wolf.com/worldofdarkness/index.php?title=Merits/Flaws_(Vampire:_The_Masquerade)

Mistaken Identity, “Confusión de identidad”, (1 punto). MB, página 251.
You look similar to descriptions of another vampire, which causes cases of mistaken identity. This can prompt numerous awkward or even dangerous situations, especially if your “twin” has a terrible reputation or is wanted for some crime.

Prey Exclusion, “Exclusión de presa”, [Niños], (1 punto). MB, página 250.
You refuse to hunt a certain class of prey. You might refuse to feed upon peasants, women, priests or poets. If you accidentally feed upon such an individual, you automatically frenzy and must make a roll to prevent a Road loss (difficulty 7). Witnessing other Cainites feeding on the object of your exclusion might also provoke a frenzy, at the Storyteller’s discretion. Ventrue may take this Flaw to represent an additional, self-imposed prey limitation beyond that imposed by their clan weakness.

Uncanny, “Presencia llamativa”, (de 1 a 5 puntos). [3 puntos]
The very opposite of Arcane, you are too strange or disturbing to forget. You may have distinguishing features or a mystical aura, but the effect is the same: Anyone trying to locate you through Investigation receives one extra die per point invested in this Flaw. Fortunately, Uncanny does not interfere with active Stealth attemtps. However, you always stand out from a crowd and cannot hide through anonymity. Even characters with Obfuscate must contend with their noticeable mien, although extra successes on Obfuscate rolls can temporarily cancel Uncanny dice on a one-for-one basis.
Fuente: http://darkagesvampire.wikidot.com


MÉRITOS (7 puntos en total)

Blush of Health, “Rubor saludable”, (2 puntos). MB, página 249.
You look more hale and healthy in appearance than other vampires, allowing you to blend with human society much more easily. You still retain the color of a living mortal, and your skin feels only slightly cool to the touch. This Merit is unavailable to Cappadocians and Nosferatu.

Soothing Voice, “Voz encantadora”, (2 puntos).
You have an entrancing voice. Add 2 dice to rolls that involve vocal charming (singing, hypnosis, preaching, etc.), or reduce social difficulties by 2.
Fuente: http://www.deathquaker.org/gaming/meritsflaws.html

Lucky, “Afortunada”, (3 puntos). MB, página 252.
You were born lucky – or else the Devil looks after his own. Either way, you may repeat any three failed rolls per story, including botches, but you may try only once per failed roll.

Bio:

La Italia del siglo XV podía ser un lugar maravilloso o terrible donde nacer, según dónde colocasen los hados tu cuna.

Sonreída por el destino, Lucía María vino al mundo en el seno de la rica y poderosa familia Visconti en el año 1428. Fue la segunda hija del duque de Milán, Filippo Maria Visconti, y de su amante Agnese del Maino, quienes previamente habían tenido una hija, Bianca María, que a la sazón contaba ya tres años de edad.

El nacimiento de Lucía coincidió en el tiempo con la boda de Filippo con María de Saboya, matrimonio con el que el manipulador duque pensaba asegurarse la alianza con el Ducado de Saboya. Para evitarse complicaciones, Filippo envió a Agnese al pequeño pueblo de Settimo Pavese, siguiendo la estrategia que ya había utilizado con ocasión del nacimiento de Bianca. Y este hecho, absolutamente fortuito, terminó revelándose como un auténtico golpe de fortuna, pues al día siguiente las estancias privadas de Agnese fueron devoradas por un pavoroso incendio.

El parto fue extremadamente difícil, y Lucía nació muy débil, sin fuerzas ni siquiera para llorar, hasta el punto de que inicialmente por Settimo Pavese corrió el rumor de que el bebé había nacido muerto. Milagrosamente, y como protegida por un poder superior, la niña consiguió sobrevivir, para solaz y contento de cuantos la rodeaban.

Lucía creció a la sombra de Bianca, a la que adoraba y a la que tenía en un pedestal. También amaba profundamente a su madre; sin embargo, aunque quería a su padre, sus ojos fríos y calculadores la intimidaban sobremanera, y el modo en que la miraba tanto a ella como a su hermana la aterraba hasta el punto de que muchas noches la niña terminaba llorando en su cama. Invariablemente, Bianca acudía entonces a su lado, y la abrazaba y consolaba hasta que la pequeña se quedaba dormida.

Juegos y estudios ocupaban su vida por igual en aquellos años, si bien la niña era más feliz corriendo y saltando por el campo con Bianca que encerrada en la biblioteca estudiando con los severos y ceñudos tutores que trataban de instruirla en los rudimentos de la política, la teología, las matemáticas o las leyes del ducado. Y aunque la niña solía ser muy obediente, cuando su rostro tomaba un aspecto soñador y ausente, sus tutores sabían que Lucía se habría puesto a pensar en algún pajarillo herido o en alguna piedra de forma inusual, y sabían también que en estos casos lo mejor era abandonar las matemáticas e indagar qué era aquello que la preocupaba tanto.

Siempre protegida por su buena estrella, Lucía evitó enfermedades y accidentes, y aunque se metía por todas partes, incluyendo cocinas, despensas y hasta graneros, se movía con una gracia y habilidad casi sobrehumanas, hasta el punto de que Agnese se reía y comentaba que la niña podría caminar bajo la lluvia sin mojarse, simplemente esquivando las gotas de lluvia.

Pero hubo algo en lo que ni toda la suerte del mundo pudo ayudarla: a los once años, Lucía tuvo que ver cómo su hermana se marchaba para casarse, y con un hombre muy mayor y de aspecto hosco y desagradable. La niña, desesperada, reunió su escaso valor y se acercó a su padre; y rogó y suplicó y lloró, pero no sirvió de nada. Y por un tiempo que a ella le pareció eterno, Lucía perdió al ser al que más amaba en el mundo, y eso la afectó profundamente. La niña se volvió tímida e introvertida, perdió las ganas de comer, y sus risas dejaron de oírse en el palacio de los Visconti.

Dos años después, cuando Bianca volvió, el corazón de Lucía se llenó de nuevo de alegría; pero incluso la inocente muchacha se dio cuenta de que las cosas habían cambiado. Bianca ya no era la niña que la abrazaba y la acariciaba hasta que se dormía; una sombra siniestra y terrible se había apoderado de su corazón y de su alma, y se reflejaba a veces en sus grandes y verdes ojos. En cualquier caso, Lucía creía conocer las causas de la aflicción de su hermana: su matrimonio concertado, y el niño con el que había sido bendecida y que desgraciadamente había perdido. Y la muchacha seguía amando a su hermana, así que no dejó de prodigarle cuidados y atenciones, hasta que con el paso de los meses Bianca pareció recuperar, si no la dicha, al menos la vitalidad.

Para entonces, Lucía se había convertido en una jovencita de belleza absolutamente excepcional, si bien su madre no dejaba de recordarle que debería comer más si quería resultar atractiva a los ojos de un posible marido; pero la mera idea de un matrimonio similar al de su hermana era más que suficiente para que la muchacha perdiera de inmediato el apetito. Y ya había aprendido a identificar las calculadoras miradas que le dirigía su padre, pues había visto expresiones similares en otros hombres: era la mirada del tratante de ganado preguntándose por cuánto podrá vender una oveja inusualmente valiosa.

Lucía lleva tiempo dándole vueltas a su situación, y mil veces se ha preguntado si habrá alguna manera de evitar tan horrible destino, si llegará algún día un apuesto caballero de brillante armadura que la rescate del tormento que sin duda la espera. Un joven caballero, audaz y poderoso, dispuesto a amarla, a mimarla y a protegerla de todo mal… Aunque, por otra parte, la muchacha tampoco quiere abandonar a Bianca, ahora que por fin la ha recuperado, ni tampoco a su madre…


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Lucía María Visconti

Cronicas Giovanni Rasek